Sabiduría Salvaje

Sabiduría Salvaje

Por qué la incorporación de genética indómita es vital para el futuro de nuestro sistema alimentario

Mientras observamos cómo nuestro mundo se precipita hacia una nueva era de profundos cambios en los ciclos planetarios, el acto más importante de adaptación que podemos realizar como especie humana híper móvil, híper informada y casi androidiana es polinizar cruzadamente el mundo domesticado que hemos creado con la sabiduría de lo salvaje.

Mientras que nuestro sistema alimentario domesticado se ha enfocado, en gran parte, en los sueños triviales de una agricultura industrial obsesionada con la estética —criando tomates rojos, zanahorias naranjas, maximizando la “producción” de unas pocas hortalizas anuales y cereales domesticados— lo salvaje ha estado, silenciosamente, hundiendo sus raíces más profundo, sobreviviendo la sequía, extendiendo su red de alianzas hifales, reforzando sus recursos para los patrones climáticos erráticos que se avecinan. Mientras nos enfocábamos en cuánta cantidad de un solo cultivo podíamos producir a la vez —sacando especies de su estructura forestal y colocándolas en campos abiertos, hibridándolas hasta volverlas estériles, seleccionando para condiciones que hemos fabricado pero no podemos sostener— lo salvaje ha estado invirtiendo en variación de especies y diversificación genética.

A medida que los ríos se secan y las lluvias se vuelven variables en todo el mundo, el gran permafrost se derrite, y las inundaciones y sequías se convierten en los principales ciclos climáticos, los sistemas que hemos construido empiezan a resquebrajarse. Nuestra agricultura domesticada, diseñada para transportar y criada para vender, no parece tener posibilidades frente al armagedón que se avecina. No fue seleccionada para resistirlo.

Pero aún hay tiempo para adaptarnos. Aún hay tiempo para aliarnos con las formas de vida que han sobrevivido exitosamente a toda una serie de eventos catastróficos y cambios de ciclo.

¿Cómo se vería nuestro mundo si lo hiciéramos? ¿Cómo se vería la agricultura si comenzáramos a mezclar setos diversos y alternar aliados forestales con nuestros voraces descendientes gramíneos? ¿Qué podríamos lograr en términos de producción y de economías y ecologías regenerativas si consideráramos a estas especies como aliadas en la evolución?